
El objetivo de Isaac es acabar con su madre. Rebirth mantiene las bases que vimos en su anterior entrega para que Isaac pueda cumplir su objetivo, lo que nos lleva a participar en una serie de mazmorras creadas aleatoriamente en las que sólo debe preocuparnos sobrevivir, bien sea eliminando o esquivando a los enemigos que nos hacen frente. El sistema de juego combina elementos extraídos de distintos géneros y dispone de mazmorras y enemigos aleatorios, por lo que es imposible saber qué nos aguarda en la siguiente sala que vayamos a descubrir. Rebirth pretende que el juegardor participe en encarnizadas batallas en las que hemos de sobrevivir como buenamente podamos.

Dependiendo de los objetos que aparezcan en cada uno de los niveles que hemos de superar podremos moldear a nuestro protagonista de una forma u otra. Además, existen una serie de objetos cuyos efectos específicos se desconocen y que pueden dar al traste con la elaborada estrategia que hayamos planteado una vez descubierto el pequeño mapa con el que nos podemos horientar en los escenarios. Hacer uso de ellos es sobre todo una cuestión de las necesidades que podamos tener o de lo mala que sea nuestra situación. Es el factor "sorpresa" el que se encarga de renovar esta obra, ya que en cada partida que juguemos tanto los objetos, mazmorras y enemigos seran aleatorios cada vez que nos aventuramos en ella, y probablemente también lo que nos impulsa a intentar superar los obstáculos una y otra vez hasta que hayamos logrado nuestro objetivo, ya que cada partida es unica.
Las novedades y mejoras
The Binding of Isaac es un juego realmente adictivo. Podríamos decir que las novedades de este se dividen en dos partes: mecánica y contenido. Por lo general se suele entender que las mejoras relacionadas con la mecánica de juego implican cambios a nivel estructural, mientras que las de contenido amplían las posibilidades que ofrece la jugabilidad. En este caso es distinto, ya que aquí son los objetos los que nos permiten ampliar o disminuir la duración del modo principal de juego y nuestra eficacia en la aventura.

Uno de los aspectos más criticados de The Binding of Isaac fue su estética, ahora completamente renovada. Los pobres efectos del original han sido mejorados, además de haber toda clase de referencias o guiños de diversas clases, muchos relacionados con mejorar la ambientación, otros pocos relacionados con la religión, pero todos ellos igual de buenos a la hora de mejorar la impresión general que transmite el juego tras probarlo unas cuantas partidas.

Más objetos, más diversión
Otra de las mejoras en comparación con su anterior entrega es el añadido de nuevos objetos, que ahora constituyen más de 300, cada uno con sus efectos y beneficios concretos. Encontramos también nuevos objetos que sueltan los enemigos y nuevas sinergias en el modo de empleo de las mejoras de las que disponemos, por lo que incluso los más expertos tendrán que superar un breve periodo de adaptación antes de estar realmente cómodos con el sistema de control. Hay un sinfín de pequeños detalles que se han optimizado o mejorado y otros que simplemente se han dejado tal cual pese a ser considerados errores en el juego original.
Aunque descubrir las novedades es una tarea que corresponde a cada jugador, hay una muy interesante que no se puede dejar pasar: la inclusión de tres nuevos personajes, Eden, Lazarus y Azazel. Los cuales solo para desbloquearlos será todo un reto para los primerizos. Su uso varía en función de sus atributos, por lo que disfrutar de la aventura con cada uno de ellos ofrece un nuevo punto de vista a los acontecimientos previos vividos con Isaac. Acceder a estas mejoras requiere cierto dominio sobre la mecánica de juego y en su mayoría superar la aventura al menos una vez.
Nos vemos pronto con más juegos. Un saludo.
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